Respuesta corta: desde que los contadores son telegestionados ya no hay que elegir entre 3,45 y 4,6 kW: puedes contratar la potencia en múltiplos de 0,1 kW hasta 15 kW. Cada décima que quitas ahorra unos 3,6 € al año con impuestos. El trámite es gratuito, no obliga a cambiar de compañía y solo se puede hacer una vez cada doce meses. La pregunta que importa no es cuánto bajar, sino hasta dónde: por debajo de tu pico real el interruptor salta y te quedas sin luz.
He cogido cuatro viviendas con un año completo de datos horarios y he calculado la respuesta de cada una. Salen cuatro respuestas distintas, y en una de ellas la correcta es no tocar nada.
Lo primero: la escala de siempre ya no manda
Durante décadas la potencia se contrataba en escalones fijos —2,3 · 3,45 · 4,6 · 5,75 kW— porque venían de las intensidades normalizadas del interruptor de control. Esa tabla estaba en el artículo 5.3.4.ª del RD 1164/2001.
Ya no está en vigor. El artículo 34.8 del RD 88/2026 lo dice sin rodeos: el consumidor puede contratar la potencia en múltiplos de 0,1 kW siempre que no supere los 15 kW y tenga contador con discriminación horaria y telegestión. En la práctica venía haciéndose desde 2018, cuando se generalizó el contador inteligente; el reglamento nuevo lo consolida y deroga la escala antigua.
El cambio no es menor. Con la escala vieja, entre 3,45 y 4,6 kW no había nada: si tu pico era 3,6 tenías que irte a 4,6 y pagar un kilovatio entero de más. Hoy contratas 3,8 y se acabó. Casi todo el mundo sigue contratado en los escalones antiguos porque nadie le ha dicho que puede afinar.
Cuánto vale cada décima
La parte regulada del término de potencia en 2.0TD es en 2026 de 27,704413 €/kW al año en punta y 0,725423 en valle, según la Resolución de la CNMC de 18 de diciembre de 2025 y la Orden TED/1524/2025. Sumando ambos periodos y aplicando IVA e impuesto eléctrico, cada kilovatio son unos 36 € al año y cada décima unos 3,6 €, más lo que cobre tu comercializadora por encima de la parte regulada.
Parece calderilla, pero es la partida fija de la factura: se paga los 365 días del año, uses la luz o no, y se acumula (si no tienes claro qué es cada línea, empieza por cómo leer tu factura eléctrica). Seis décimas de más en una vivienda son 22 € anuales tirados, y en muchas casas el margen es de dos kilovatios enteros.
Caso 1. El piso normal: poco margen, pero el pico es evitable
Piso en Sevilla, cuatro personas, 3.400 kWh al año, 4,6 kW contratados. Su pico máximo en doce meses fue de 3,93 kW, un domingo de diciembre a las 13 h.
Con décimas la cuenta es directa: redondeando hacia arriba y dejando un margen razonable, 4,2 kW. Son 14 € al año. Poco, pero es dinero que hoy paga a cambio de nada, y en todo el año no hay ni una hora que supere ese valor.
Lo interesante viene al mirar el detalle: sus tres horas más altas del año son 3,93 (domingo de diciembre), 3,91 (domingo de febrero) y 3,54 (una tarde de julio). Las tres a mediodía o primera hora de la tarde, las tres en fin de semana o vacaciones. Es la casa llena y el horno puesto.
Si esas tres horas no existieran, su potencia razonable sería 3,7 kW y el ahorro 33 € en vez de 14. Es decir: tres comidas familiares al año le cuestan 19 €. Puede parecer absurdo, y para muchos lo será, pero conviene saberlo antes de decidir: si esas tres veces al año se puede no encender el lavavajillas con el horno a tope, hay 19 € ahí.
Con la escala vieja la pregunta era a qué escalón bajar. Con décimas, la pregunta es cuánto te cuesta tu hora más alta del año — y a veces esa hora es evitable.
Caso 2. El chalet con placas: el dinero de verdad
Chalet con instalación fotovoltaica de 6,5 kWp y 6,9 kW contratados. Su pico del año fue de 4,22 kW, un martes de julio a las 21 h, cuando ya no hay sol.
Le sobran casi 2,7 kW. Contratando 4,5 kW son 87 € al año, y no hay ni una sola hora del año por encima de ese valor. Ni una.
Este caso es habitual en viviendas con placas, y conviene entender por qué. La potencia se contrató para la casa entera, pero desde que hay generación propia la red solo cubre lo que el sol no da. Sus cinco horas más altas del año son todas a las 21 h: el pico se ha mudado a la noche, y por la noche no coinciden el aire, la vitrocerámica y la lavadora.
Si has puesto placas y no has revisado la potencia desde entonces, es muy probable que estés pagando de más. Y aquí las décimas importan poco: lo que sobra es el kilovatio y medio, no el decimal.
Caso 3. El coche eléctrico: una hora del año cuesta 47 €
Piso con un coche eléctrico que carga de madrugada. 7.500 kWh al año, 5,75 kW contratados, pico de 5,11 kW registrado el 9 de agosto a las 14 h.
Con ese pico, lo razonable es 5,4 kW: 13 € al año. Decepcionante.
Pero el segundo valor más alto de todo el año es 3,89 kW, y los cinco siguientes rondan también los 3,8. Esa hora del 9 de agosto está 1,2 kW por encima de todo lo demás y es casi con seguridad la carga del coche coincidiendo con el aire acondicionado a mediodía de agosto.
Sin esa hora, su potencia razonable sería 4,1 kW y el ahorro 60 € al año. Esa hora concreta le cuesta 47 € anuales, todos los años, mientras siga contratada así.
Y tiene arreglo barato: casi cualquier cargador permite programar el horario y limitar la corriente. Evitar que la carga coincida con las horas de más consumo doméstico es una configuración de cinco minutos que además desplaza el consumo a las horas más baratas. Ese es el caso donde mirar los datos paga de verdad, y no por el ahorro directo, sino por lo que enseña.
Caso 4. El apartamento de la costa: la respuesta es no tocar nada
Apartamento en Chipiona, segunda residencia, 1.149 kWh al año, 3,45 kW contratados. Consume poquísimo, así que parece el candidato ideal a bajar. Ahí está la trampa.
Su pico registrado es 3,17 kW. Pero al mirar el detalle, ese valor exacto aparece ocho veces a lo largo del año y no hay ni un solo dato por encima. Eso no es un pico: es un techo. La medición está limitada por algo, y un máximo topado no sirve para dimensionar, porque no sabes cuánta demanda había detrás.
Con ese dato la única respuesta honesta es no bajar. El margen aparente son dos décimas —2 € al año— y el riesgo, desconocido.
Lo cuento porque es la lección más útil de las cuatro: un dato repetido exacto no es un buen dato, es un aviso. Cuando el mismo valor aparece ocho veces y nada lo supera, lo que has encontrado es el límite del instrumento, no el comportamiento de la casa.
Este apartamento tiene otro problema mayor, eso sí: con 1.149 kWh al año, el término de potencia se lleva casi la mitad de lo que paga. Pero eso se arregla con la tarifa, no con la potencia.
Los cuatro casos
| Vivienda | Contratada | Pico del año | Propuesta | Ahorro/año |
|---|---|---|---|---|
| Piso 4 personas | 4,6 kW | 3,93 kW | 4,2 kW | 14 € |
| Chalet con placas | 6,9 kW | 4,22 kW | 4,5 kW | 87 € |
| Coche eléctrico | 5,75 kW | 5,11 kW | 5,4 kW (4,1 si programa la carga) | 13 € (60 €) |
| 2ª residencia | 3,45 kW | dato topado | No tocar | — |
Cuatro viviendas, cuatro respuestas. Ninguna se deduce del consumo anual ni de los metros cuadrados: las cuatro salen de mirar 8.760 horas.
Cuánto margen dejar
No conviene ajustar al filo del pico, por dos motivos.
El primero es el instrumento: Datadis publica el consumo por horas en viviendas, y una hora promedia lo que ocurre dentro de ella. Tu pico instantáneo real es mayor que el que ves. Por eso en los cuatro casos he redondeado hacia arriba y añadido dos décimas.
El segundo es el futuro: un año de datos describe la casa que has tenido, no la que vas a tener. Si entra un coche eléctrico, una bomba de calor o un inquilino más, el pico cambia — y solo puedes tocar la potencia una vez cada doce meses.
Dónde están tus datos
Tu contador registra el consumo hora a hora. Esos datos son tuyos y son gratuitos: están en Datadis, el portal oficial de las distribuidoras eléctricas.
Para darte de alta no necesitas el CUPS ni ningún número del contrato: con tu DNI aparecen todos tus suministros. Con certificado digital el acceso es inmediato; sin él, una foto del DNI y un día de espera. Y descarga el año entero: con tres meses no sabes qué pasa en tu casa en Navidad ni en la primera ola de calor.
Si prefieres no pelearte con una hoja de cálculo, en nuestra plataforma para particulares se conecta Datadis y sale directamente el pico del año, cuántas horas superan cada valor y la potencia que sale a cuenta. Es lo que he usado para los cuatro casos de arriba.
Dos cosas más antes de pedir el cambio
Una vez cada doce meses. Lo mantiene el artículo 38.1 del RD 88/2026. Si lo gastas en un ajuste a medias, toca esperar un año.
Bajar la potencia puede cambiar qué tarifa te conviene. Las ofertas reparten el precio entre potencia y energía de formas muy distintas, y una tarifa con potencia cara y energía barata deja de compensar cuando contratas menos kilovatios. El orden correcto es ajustar primero la potencia y elegir tarifa después.
Y si en vez de bajar vas a subir: si tu instalación tiene más de veinte años, el artículo 38.7 permite al distribuidor verificar la instalación y cobrar los derechos de verificación. Cuenta con ese coste si llega un coche eléctrico o una aerotermia — y si estás en ese punto, conviene leer antes por qué sobredimensionar una instalación térmica no es un margen de seguridad.
Cómo se pide
El cambio se solicita a tu comercializadora, no al distribuidor. Es gratuito, el contador se reprograma a distancia en la mayoría de los casos y tarda unos días. No implica cambiar de compañía ni renovar contrato. Y ahora puedes pedir 4,2 o 3,8: no tienes que aceptar el escalón que te ofrezcan por costumbre.
En resumen
La potencia es de las pocas partes de la factura que puedes corregir tú solo. Con la escala derogada, el ajuste es más fino y en casos como el del chalet con placas llega a ser considerable.
Lo que no se puede es decidirlo a ojo. De cuatro viviendas parecidas salieron cuatro respuestas distintas, incluida una en la que lo correcto era no hacer nada. El número que separa un ahorro de un corte está en tu contador, y consultarlo no cuesta nada.